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viernes, 31 de mayo de 2013

Más cocina exótica: ten aún más cuidado con lo que comes: Camboya, Vietnam, Singapur e Indonesia

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       Cambiamos de continente y nos vamos al Sudeste Asiático. Por ser Tailandia uno de los exponentes culturales de la región, la mayoría piensa que sus países vecinos disfrutan tanto del picante como los siameses… no es el caso de Camboya. La cocina jemer es rica, deliciosa y también guarda un hueco para probar algo exótico.

A parte de los numerosos vendedores ambulantes (especialmente en las zonas rurales) que ofrecen todo tipo de insectos fritos, también hay restaurantes de categoría que se dedican a las mismas lides.
Se trata del restaurante Romdeng, en Phnom Penh. Aquí aprendices de chef hacen de las suyas y ponen sobre el mantel manjares como tarántulas fritas o filetes con salsa de hormigas. En el primer caso se trata de tres tarántulas. El sabor es algo salado y la sensación es crujiente y propia de la comida frita. Lo mejor son las patas y el tórax; la cola puede ser algo viscosa…

Tarántulas fritas

Con respecto a las hormigas, es interesante, pero ofrece muy poco al plato, no se perciben demasiado. Vale la pena probarlas, no obstante.

Carne con salsa de hormigas

En la jungla de Mondulkiri, nuestros guías se dedicaron a cazar ranas por la noche que cocinarían por la mañana para el desayuno. Empaladas entre dos ramas se harían al fuego resultando en una carne tiernísima y muy sabrosa. En el Reino de Camboya las comía muy a menudo… casi todas las semanas.
También en Camboya fui a uno de los dos únicos restaurantes norcoreanos del país. Repito, Corea del Norte. Se pueden considerar como las únicas embajadas culturales del aislado estado asiático. Allí las camareras, que no tienen permiso para abandonar el restaurante y la zona que lo rodea y según dicen tienen requisados sus pasaportes, llevan el vestido tradicional coreano y bailan una de las danzas autóctonas. El plato estrella es el famoso perro coreano… que justo el día que yo fui se había acabado. Me conformé con lengua de buey y corazón de vaca, si no recuerdo mal.

Ranas recién cazadas en la jungla de Mondulkiri

En Vietnam por fin encontré lo que andaba buscando… carne de perro. Se trata de una raza destinada al consumo, no a la compañía. Es un plato muy común en algunos países de Asia; en especial, Corea, Vietnam y algunas comunidades no musulmanas de Indonesia (el Islam prohíbe el consumo de carne canina además de la porcina). Tomé una moto que me llevó al restaurante local donde entre fogones preparaban carne de perro de todas las maneras imaginables. Se trata de una carne tierna y extremadamente sabrosa… Repito.

En Singapur, un buen amigo me llevó a probar la otra parte de la que se considera una de las mejores cocinas de Asia. Degusté las patas de gallo y los célebres huevos centenarios. Se trata de huevos que después de largas temporadas mantenidos en conservas toman un color oscuro, casi negro… admito que no me gustaron demasiado. Al menos lo acompañé con delicioso zumo de caña de azúcar.
Patas de gallo

Huevos centenarios

La línea roja de la cocina exótica la sobrepasé en Indonesia. En Yakarta hay varios restaurantes que se dedican a servir comida quizás demasiado extravagante… Éste es el menú y esto lo que tomé:

Sangre de cobra:
Si vas a la cocina podrás ver todas las jaulas con distintos tipos de serpientes. Allí podrás elegir tu cobra. En frente de ti la sacarán, la decapitarán y la estrujarán derramando su sangre hasta rebosar el vaso. Acto seguido la desollarán y le extraerán el hígado que será mezclado con la sangre y licor de arroz. La creencia popular es que la sangre de cobra da al que la consume fuerza y resistencia… yo cogí una gastroenteritis que me tuvo en el hospital 4 días… No repito. Eso sí, fui el único de todos los que conozco que se puso malo… ¿mala suerte?

Elige tu cobra

Antes de ser decapitada

Extrayendo su sangre

Preparación final con su hígado 

Carne de pitón. Deliciosa. Mi favorita de aquel día. Tierna, con más espina de las que esperaba, sabrosa y jugosa. Repetiría.
Rodajas de pitón cortadas por la mitad


Carne de lagarto. Sin más. No veo por qué repetir.

Carne de mono. Ésta presentaba una cierta encrucijada ética… al final la probamos y resultó ser bastante tierna y rica.  

Carne de murciélago… la peor… A veces pienso que fue ésta la que me produjo la gastroenteritis.


Moraleja: hay mucho que probar, pero también hay que tener cuidado. Sólo he enfermado una vez y eso sí que no se lo recomiendo a nadie.

Echadle un ojo a la entrada que precede a ésta si queréis leer más sobre comida exótica de otros países: Cocina Exótica: Mucho Cuidado Con Lo Que Comes. Tanzania, Kenia, Egipto Y México.

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