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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Organizaciones Internacionales - ¿Qué prácticas me convienen más?

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Si nuestro deseo es realizar unas prácticas en organizaciones internacionales u ONGs, la primera cuestión que hay que tener clara es ¿Qué prácticas quiero conseguir? ¿Por qué? ¿Cómo me pueden beneficiar unas y no otras? Para responder a estas preguntas hay que tener claras algunas nociones.

¿Cómo elegir las prácticas que quiero hacer?

Hay que tener en cuenta una serie de indicadores: la institución, el contenido de las prácticas y el lugar de destino. Lo ideal sería una pasantía en una institución de prestigio, realizando una labor que encaje con nuestra preparación académica, que concuerde con el puesto que esperamos conseguir en el futuro y que sea en un país económico, cómodo y seguro.


  • ¿Qué institución?

    Hay básicamente tres posibilidades: el servicio diplomático del país del pasante, organizaciones internacionales u ONGs.


El Servicio Diplomático encaja bien con aquellos interesados en las relaciones internacionales, la política y la cultura.

Pros: Puede servir como trampolín para conseguir otras prácticas en el futuro a través de los contactos que la multitud de reuniones y conferencias pongan en el camino del pasante.

Contras: Lo malo es que no ofrecen posibilidades laborales para el futuro. La carrera diplomática está sellada por un sistema cerrado de oposiciones por lo que esas prácticas no sumarán puntos, pero sí se valorarán en CV.

Consejos: Al elegir el país de destino, hay que sopesar la importancia de la embajada o misión, desechar consulados (ya que no dan acceso a asuntos de relaciones internacionales… con muy concretas salvedades) y buscar la mejor oportunidad según la coyuntura internacional que asegure un contexto interesante para el pasante.

Por ejemplo, no es lo mismo trabajar en el Consulado de España en Astana, Kazajistán, en diciembre,  que en la Misión de España ante la ONU en septiembre, durante la inauguración de las sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.


Organizaciones Internacionales: en la actualidad hay más de 300 organizaciones internacionales. El primer paso es analizar para cuáles contamos como posibles pasantes. Para ello hay que investigar si el país del que se es nacional es un Estado Miembro, Estado Observador o si existe algún tipo de colaboración especial que permita trabajar para ella. Por ejemplo, España, sin ser estado miembro de pleno derecho, sí puede enviar pasantes a la OEA (Organización de Estados Americanos) o al BAsD (Banco Asiático de Desarrollo) en tanto que estado observador. La mayoría de la gente sueña con la ONU o con la Unión Europea, pero hay muchas más posibilidades.

Pros: Suelen ofrecer una experiencia laboral inolvidable y muy enriquecedora. No obstante, esto depende como siempre del caso concreto, el país, el trasiego de trabajo de la unidad pertinente en la época concreta, el grado de responsabilidad que estén dispuestos en depositar nuestros supervisores, etc…

Contras: Hay que ser cauteloso e investigar qué valoración tendrá la propia organización sobre las prácticas que con ellos concluyamos. Para esto hay que recurrir a su reglamento interno. En ocasiones establecen numerosos obstáculos, limitaciones temporales, incompatibilidades o puede que ni cuenten como experiencia laboral.


Organizaciones No Gubernamentales: hay que escogerla muy bien, conocer la calidad de su trabajo, los contenidos de la pasantía que ofrezcan, la integridad de la misma, su ámbito de acción, etc…

Pros: Lo bueno es que son las más abiertas a ofrecer un trabajo al pasante si su colaboración ha sido fructífera y si la organización está en posición de dar empleo.

Contras: Las perspectivas y ventajas laborales no suelen ser tan buenas como en las organizaciones internacionales.




  •  El contenido y las prácticas en sí:

o   Si queremos trabajar en una institución concreta ¿debe dirigirse uno a ésa como sea, para poder ir adquiriendo experiencia y ascender dentro de la misma, o bien se puede utilizar cualquier otra organización internacional como "plataforma" hasta la que sea de interés, puesto que ya se considera que se tiene "experiencia profesional"?

            Lo ideal es comenzar en aquella institución en la que se quiere trabajar por varias razones: ya se conoce el contenido del trabajo, se ha podido demostrar a los superiores la valía del pasante y se hacen contactos en ese círculo.

            Problemas: la ONU establece una limitación:

Los pasantes no pueden ser considerados aptos para un puesto profesional durante los 6 meses siguientes a la finalización de las prácticas (ST/AI/2005/11). Esto pretende evitar que los lazos personales que se puedan establecer durante las prácticas con los compañeros de trabajo nublen la objetividad de futuros procesos de selección. No obstante, esta limitación parece aplicarse con los puestos profesionales (P1, P2, P3…) y no para los contratos de consultor (en cualquier caso, hay que remitirse al reglamento concreto de cada agencia o programa).

Esta regla sólo ha experimentado una excepción con la Resolución del Consejo de Seguridad de Diciembre de 2011 que permitía a los pasantes del Tribunal Penal Internacional para Ruanda ser contratados justo después de acabar sus prácticas.

            Al final, no es tan grave no conseguir una pasantía en el lugar donde se pretenda trabajar por dos razones: nadie sabe si la alternativa resultara ser mejor que la original y por otro lado, la experiencia también será valorada.

o   Hay que asegurarse de que el trabajo que vamos a desarrollar es afín a nuestra preparación y objetivos:

Esto ha de ser entendido desde un punto de vista amplio. No supone que si alguien hace dos o tres pasantías, se empeñen en dedicarse a una sola tarea extremadamente específica. Ello permite cierta flexibilidad.

Lo importante es que si nos dedicamos a los derecho humanos del niño, no nos pasemos a políticas intergubernamentales sobre medio ambiente o nos vayamos al Comité de Sanciones del Consejo de Seguridad para hablar del bloqueo a Irán…

o   Valoración profesional de las prácticas:

Éste es un elemento trascendental del que poco se habla y es que pertenece a un de los entresijos menos transparentes de las NNUU, sus políticas de recursos humanos. Las prácticas en la ONU pueden tener, a los ojos de la propia organización, una validez completa, media o nula según el reglamento de cada agencia, programa u órgano. De este modo, las prácticas en las agencias y programas dependientes de la Secretaría General no suelen contar oficialmente como experiencia laboral.

Esto puede ser distinto con los órganos creados por el Consejo de Seguridad. En este supuesto depende del caso concreto. En principio, si las prácticas se llevan a cabo antes de finalizar los estudios universitarios, dichas prácticas se valorarán al 50%. (Ej. 6 meses en el ICTY = 3 meses de experiencia laboral). Las reglas se complican cada vez más atendiendo a la institución concreta; así, las prácticas en el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia se consideran, adicionalmente, como una experiencia laboral media al 50%. No obstante, esas mismas prácticas en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda son reconocidas al 100%. Esta información no es ni mucho menos sencilla de obtener pero hay que luchar por conseguirla.


  • ¿Lugar de destino?

Al hilo de lo antes mencionado, la valoración de las prácticas encuentran en el lugar donde se ejecutan una significativa repercusión. Así pues, lo que se llama el terreno (in the field, on the ground) se valora generalmente mucho más que en las sedes en grandes capitales occidentales.

Por el terreno entendemos todos aquellos países alejados de las comodidades de Occidente que, en vez de ser el punto de encuentro en el cual se deciden programas y acciones, es el lugar en que aplican efectivamente. Cuando alguien presenta un CV afirmando que ha sido capaz de vivir en condiciones poco cómodas o incluso de peligrosas, transmite a quien le entrevista su capacidad de enfrentarse a casi cualquier situación. De este modo, no es lo mismo trabajar 6 meses en Afganistán (aunque no hay que irse a ese extremo) que pasar un verano en las sedes de Ginebra o Nueva York.

No obstante, es también cierto que el trabajo en las grandes sedes abre las puertas a hacer muy buenos contactos y relacionarse con aquéllos que en efecto toman las decisiones.

No te pierdas otras entradas que tratan el mismo tema:


Trabajar en la ONU: una Primera Radiografía del Sistema




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