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Mostrando entradas con la etiqueta Tanzania. Mostrar todas las entradas
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viernes, 24 de enero de 2014

Recientemente he comenzado mi colaboración con una web muy interesante: www.queaprendemoshoy.com/

Se trata de una página en la que estudiantes y profesionales de diferentes sectores escriben de manera voluntaria artículos de opinión con vocación didáctica.

Hace un año uno de los miembros del equipo se puso en contacto conmigo para ofrecerme colaborar. Sin embargo, no ha sido hasta ahora que he podido involucrarme como se merecían.

En este artículo hago una reflexión sobre el legado del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. ¡Espero que os guste!


El Legado del Tribunal Penal Internacional para Ruanda



http://queaprendemoshoy.com/el-legado-del-tribunal-penal-internacional-para-ruanda/

sábado, 5 de octubre de 2013

          Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra… yo me guardo la mía detrás de la espalda y es que, en términos generales, sabemos muy poco de África. Ese gran y majestuoso continente lleno de cultura, color, paisajes imposibles, fauna y flora pasa por delante de nosotros revestido de un inmenso manto de estereotipos y clichés que nos impide comprender y entender qué es África.

No seré yo quien pretenda, en una humilde página de un blog, poner fin a esta asignatura pendiente de Occidente, pero sí quizás picar un poco la curiosidad de quien lo lea. Y es que cuando escuchamos aquel vocablo nos vienen casi siempre las misma ideas a la cabeza: guerra, miseria, sufrimiento, corrupción, inestabilidad, violaciones de derechos humanos… y para aquellos más optimistas, animales, el Rey León, tribus de Masáis pegando brincos, cascadas, la sabana, junglas…



Intentemos poner algunas ideas básicas sobre la mesa: África no es un todo homogéneo… de hecho es terriblemente heterogéneo. No hay dos países iguales ni en cultura, historia o política. Empezando por lo más básico: El continente puede ser dividido en dos primeros grandes grupos:

Árabes en el norte y de inminente mayoría mahometana,



Y África subsahariana, o África Negra para el resto del continente. 

Dentro de este último, una siguiente división puede ser trazada basada en movimientos de población, grupos étnicos pero principalmente lingüísticos. De la misma manera que en Europa nos referimos a diversos grupos con características comunes lingüístico-étnicas como los pueblos mediterráneos o latinos, los eslavos, los escandinavos, germanos, celtas, anglosajones, bálticos… en África podemos toparnos con los siguientes:



Bantú: originarios de la zona del Congo y Gabón, se extendieron y poblaron gran parte del África Subsahariana desde Gabón hasta Tanzania alcanzando el sur África. Los idiomas bantúes tienen raíces y sistema gramatical comunes, pero que se han ido desarrollando de manera diversa (tal y como las lenguas romances en el Viejo Continente). Se suelen tratar de idiomas donde la inclusión de prefijos, infijos y sufijos se revela como elemento más característico.

Uno de los ejemplos más famosos de este grupo es la cultura y mundo Swahili (suajili). El idioma, de gramática bantú con una inmensa influencia árabe en el vocabulario, se extiende por Tanzania, Kenia, este del Congo (RDC), norte de Mozambique y sur de Somalia. Es el producto de los intercambios culturales y comerciales, la esclavitud y la hegemonía política del Sultanato de Omán en la costa oriental africana durante siglos.



Congo-nigerianos: se trata de otra gran familia lingüística que ocupa el África Occidental y Central.



Nilítico: en Kenia, Sudán del Sur y Chad son un grupo de gran relevancia. Comparten raíces lingüísticas comunes donde la gramática se presenta como una mucho más compleja que la Bantú. En muchos casos se pueden trazar rasgos étnicos y culturales similares.

Joisán: Un cúmulo de pueblos asentado en tierras con escasas salidas al mar se encuentra en la zona suroccidental del continente. Su característica más significativa es la inclusión en sus lenguas de los llamados “clics”, sonidos guturales producidos por chasquidos que les permiten comunicarse.




Austronesio: es el caso del África insular suroriental, principalmente Madagascar. Curiosamente, y tal y como se aprecia en el mapa, su origen está en el sudeste asiático.



Sigue leyendo más entradas con una introducción a África: su historia, sus estructuras sociales y su política.


Tribus de África, ¿Qué Son Realmente?


          Al hablar de historia de África nos encontramos con dos problemas: uno de fondo y otro de forma. El más obvio es el de cómo conocer la historia de África si no hay apenas datos, archivos o una tradición escrita amplia, fiable y que se remonte siglos atrás como en Europa o Asia. El segundo es cómo enfocar la historia de un territorio: cuando lo más espontáneo y obvio para un occidental sería analizarla a través de sus estados y países, resulta que la mayoría estados africanos no tienen más de 50 años… Para hablar de la historia de África conviene fijarse en regiones más o menos amplias y hacer un seguimiento de sus pueblos, en muchas ocasiones nómadas. Después hacer hincapié en aquellas civilizaciones que parecieron ser más estables.



En muchas ocasiones nos preguntamos por qué no hay fuentes escritas o una expresión artística arquitectónica amplia y duradera que dé testimonio de un asentamiento organizado, estable y civilizado. La respuesta está en la naturaleza nómada de una gran cantidad de pueblos africanos. Las fronteras delineadas por occidente encerraron en estados modernos y artificiales a muchas tribus que se desplazaban por la región cuando el hombre blanco llegó. Existen, sin embargo, algunas excepciones: reinos acomodados en ciertas zonas con una estructura más compleja y estable que fueron conquistados casi como países y que por tanto, tras la independencia, retomaron sus fronteras ancestrales siendo la excepción a la línea recta, escuadra y cartabón del mapa político africano. Algunos de estos son; por ejemplo, Ruanda, Burundi, Lesoto, Suazilandia, Etiopía o los reinos tradicionales dentro de Uganda. Eran monarquías más consolidadas y sedentarias, acomodadas en algunas zonas que ofrecían ciertas facilidades (como la región de los Grandes Lagos con acceso a agua, cultivo, pesca, etc… en Ruanda, Burundi o Uganda).



Con la excepción de Etiopía, no existe una nutrida tradición escrita en África Subsahariana. Esto obliga a recurrir a la tradición oral, arqueología, trazado de conexiones lingüísticas y culturales o a los testimonios de potencias colindantes: árabes, portugueses, etíopes en una primera fase, resto de europeos en un segundo periodo.

Parece entonces que la historia de África ha de ser dividida en tres grandes periodos: antes de la colonización, durante el mandato colonial y tras la independencia.

Antes de la colonización podemos observar como los distintos grupos lingüísticos han ido poblando todo el territorio subsahariano. En el caso de las poblaciones bantú y níger-congoleña desde la Cuenca del Congo hacia el este y sur en un caso, y hacia el oeste en otro. 



Observamos además la aparición de ciertas civilizaciones asentadas que dejaron restos arqueológicos de gran valor: el Imperio de Ghana (sin contacto con el territorio del país que hoy lleva su nombre), el Imperio de Mali, los reinos del Congo, Lunda y Luba, Zimbabue y por supuesto, Etiopía.



Hay que observar también sus intercambios culturales, comerciales y religiosos con los árabes del Magreb y de Egipto en el norte o con los omaníes en el este creando la cultura swahili.

Vamos encontrando, de este modo, una región en la que sus pueblos están profundamente marcados por los agentes climatológico y geográficos (pueblos pastores y nómadas de las grande llanuras, comerciantes en la costa, y más sedentarios en los lagos) y por sus vecinos, abrazando el islam o permaneciendo animistas.

El contacto con los europeos vendrán en dos oleadas: una primera con los navegantes portugueses que bordean las costas y holandeses asentados en Sudáfrica y otra posterior en el siglo XIX con los nuevos exploradores y colonizadores. Además conviene mencionar un fenómeno que dio la vuelta a la demografía africana: la esclavitud.

La esclavitud contaba con dos grandes puertos o centros neurálgicos: Ciudad del Cabo de la mano de los portugueses y para el resto de Europa, y Zanzíbar por cuenta del Sultanato de Omán y que suministraba al mundo árabe. Miles y miles de autóctonos fueron trasladados de manera infrahumana durante siglos para convertirse en meros instrumentos, posesión de dueños negreros. Este pasado pesa en la memoria y responsabilidad de Occidente y del mundo árabe.




Cuando los exploradores auspiciados por Europa se lanzaron a la conquista de África y sus recursos en el siglo XIX provocaron el inciso más dramático de la historia del continente: la colonización. Líderes de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica y Portugal principalmente se repartieron el continente como si de un pastel se tratara trazando líneas rectas sobre territorios que jamás habían pisado. Cada país estableció su propio sistema de gobierno:

En el caso de Bélgica, atestiguamos un cambio de sentido que va de la cruenta administración como patrimonio personal del Leopoldo II, Rey de los Belgas, a la administración colonial de Bélgica con vocación de convertirse en modélica.

A los franceses los juzgó la historia como uno de los peores colonizadores con una radical franconización de la población e intentada eliminación de las estructuras sociales autóctonas  imponiendo una pronunciada centralización.

Los británicos establecieron modelos diversos con mayor o menor autonomía en cada zona. Así no fue lo mismo el control sobre Sudáfrica que el mandato sobre Botsuana, el domino sobre Kenia o la administración de Tanzania adjudicada por la Sociedad de Naciones tras la Primera Guerra Mundial. En cualquier caso, la mayoría de las veces, se apoyó en la estructura social y jerárquica existente en cada región para imponer su autoridad.



Por aquel entonces sólo quedaban dos países independientes y que se mantuvieron como tal en el continente: Liberia y Etiopía. El primero se trata del curioso caso de un país creado bajo el patrocinio de Estados Unidos como billete de vuelta para los antiguos esclavos afroamericanos que quisieran regresar a su tierra de origen… en el más amplio sentido de la palabra. La historia se muestra irónica y pesada al demostrar que aquellos antiguos esclavos ahora ataviados de vestido y trajes de aquellos blancos sureños se impondrán arrogante y autoritariamente a la población local liberia. El Imperio de Etiopía, por otro lado, se mantiene como civilización milenaria que tan sólo perdió brevemente el control sobre su soberanía en los años de guerra contra Italia.


Después de la Segunda Guerra Mundial el hombre negro comenzó a entender que el hombre blanco no era sólo un pueblo, sino que existía rivalidad entre países europeos y que, aún más importante, no era invencible. Esto avivó un naciente sentimiento de independencia en los países africanos a distintos ritmos y con diversa fuerza. Algunos de los más significativos fueron los de Ghana y Kenia con sus rebeldes Mau Mau. Esta sensación de fin a la opresión se fue extendiendo como la pólvora y explotó en la década de los 60. Las potencias europeas fueron siendo cada más conscientes de que el sistema de antaño era ya insostenible y que había que ir delegando poco a poco competencias con vistas a preparar a una clase de dirigentes y funcionarios capaces de hacerse cargo de su propio destino. Algunos analistas e historiadores dieron fe de la arrolladora ilusión colectiva que se percibía en aquellos años de emancipación, pero que también en algunos casos, la vida diaria del ciudadano de a pie no siempre cambió necesariamente para mejor. Otros tantos opinan que la independencia era necesaria y correcta, pero quizás algo temprana y que la transición habría debido ser más paulatina para esperar a la completa “maduración” de la incipiente clase política.



Cada estado se adscribió entonces (en plena Guerra Fría) a una orientación política para lanzarse a un nuevo futuro. Los tres modelos principales fueron el Socialismo Africano, el Capitalismo y el Socialismo Científico.

El Socialismo Africano pretendía tomar el espíritu de las enseñanzas de Marx, pero consciente de que precisaba ser adaptado a las particularidades del continente, el orden social y la falta de industrialización. El ejemplo más claro de este sistema fue el impulsado por el primer presidente de Tanzania, Julius Nyerere. El padre de la patria tanzana, recordado hoy con devoción por sus paisanos, introdujo un sistema de granjas colectivas, impulsó la educación, la enseñanza del swahili como lengua nacional para todas las tribus, el desarrollo de una verdadera identidad nacional, el desplazamiento de autoridades y militares a otras provincias distintas de las suyas, etc. Económicamente no fue demasiado exitoso, pero creó un país unido, estable, pacífico y con una fuerte identidad nacional.



El Capitalismo, sin embargo, se encarnó en el país vecino de Tanzania, Kenia. En este caso, de la mano de Jomo Kenyata. Aquí el desarrollo económico fue mucho mayor, pero el tribalismo se ha mantenido y sigue creciendo. La última explosión de violencia interétnica tuvo lugar en las elecciones de 2007.



El Socialismo Científico surge como una reacción al antes mencionado Socialismo Africano. Para aquéllos no existe más que un socialismo, el original, el verdadero, el científico y toda adaptación a supuestas particularidades regionales era una forma de desvirtuar la mayor. El socialismo es el camino y hay que aplicarlo como tal. Fue el caso de Etiopía bajo el gobierno de Mengistu.



A estos sistemas se añadían factores comunes de populismo y autoritarismo en mayor o menos intensidad.

Desde entonces han pasado unos 50 años y aquel soplo de aire fresco y esperanza en el continente comenzó a teñirse de escepticismo y pesimismo al explotar una cadena de conflictos que aún continúa: el Genocidio de Ruanda, la Primera y Segunda Guerra de África cuyo escenario fue la República Democrática del Congo, dictaduras sanguinarias, golpes de estado, purgas de opositores, conflictos interreligiosos, apartheid, hambrunas, sequías, explotación…

Pero no todos han fracasado, ni mucho menos. Hay ejemplos de estabilidad, convivencia pacífica, democracia y desarrollo. Algunos países que se suelen poner de modelo son Botsuana, Gabón, Benín, Tanzania, la actual Ruanda… Son casos que dan testimonio del potencial de África.


África no es una sola realidad. Es un complejo puzle de estructuras sociales superpuestas que no merece ser simplificada. África no sólo es miseria ni safaris. Hay mucho más. Espero que estos posts animen a algunos a investigar más.



Continúa leyendo más posts sobre África, sus pueblos y su organización social:

África… Esa Gran Desconocida: Una Introducción a los Pueblos de África

Tribus de África, ¿Qué Son Realmente?

         Un concepto básico para entender África es el de tribu. En Europa no hablamos de tribus desde el Imperio Romano (aquellos pueblos prerromanos) y es que tras él, los pueblos de Europa van quedando todos poco a poco asimilados en un nuevo concepto más amplio; primero de sumisión a la autoridad y jurisdicción de un monarca dentro de una limitación territorial relativamente clara, después en una nación-estado. De este modo, cuando contemplamos los sistemas tribales no podemos evitar hacerlo con cierta arrogancia considerándolos arcaicos o poco civilizados. Lo cierto es que partimos de un concepto de estado creado por Europa, que exportamos e imponemos a otros y cuando dicha estructura no cuaja en todos los extractos sociales y regiones del mundo, aquéllos nos resultan bárbaros. Ésta es una posición que debería ser reconsiderada y cabría replantearse un concepto no occidental; el de la tribu-estado (en contraposición al de nación-estado).


Cuadro en el Museo Etnográfico de Arusha, Tanzania


      Desde el punto de vista internacional, todos los territorios del mundo han aceptado el juego occidental de fronteras y estados soberanos como mecanismo para interrelacionarse. Esto quedó consolidado en África cuando los jefes de estado y de gobierno de los nuevos estados sucesores de la colonización aceptaron las fronteras dibujadas en la Conferencia de Berlín para empezar de cero como “estados modernos”. Estas fronteras sólo han cambiado en 3 ocasiones desde la década de los 60: la independencia de Eritrea, la unión de Tanganika y Zanzíbar (creando Tanzania) y la secesión de Sudán del Sur.
Kikuyu con ropa y maquillaje tradicional

        Desde una perspectiva interna, toda estructura social está creada para asegurar un mismo fin: la paz social. Si la tribu o clan provee esta estabilidad social dentro de los límites, foros y competencias que el Estado moderno ha permitido, no tiene por qué ser, a priori, un sistema defectuoso. El problema viene cuando las estructuras tribales chocan con las estatales (por ejemplo, elección de candidatos presidenciales de una u otra tribu/etnia en Kenia: sucesos de diciembre de 2007).

Museo Masai de Arusha, Tanzania: vestimenta masculina masai según cada etapa de la vida: niñez, circuncisión, madurez, edad adulta, vejez
  
        La tribu es un colectivo que comparte sangre, lengua, dialecto, cultura, religión o historia común (todos o sólo algunos de los mencionados elementos) y que se pueden encontrar en una zona geográfica más o menos delimitada. En ocasiones las tribus han sido grupos herméticos, bien diferenciados en los que se distinguían rasgos raciales evidentes. En otros, la línea que los diferenciaba no era tan obvia y fue el colonialismo europeo el que, con sus ansias de esquematizar y simplificar toda realidad ajena, creó divisiones en poblaciones donde antes no eran en absoluto claras. También aparecen tribus emparentadas entre sí o que en un momento determinado se escinden en dos (quizás por una separación geográfica o lucha interna). También existen enfrentamientos ancestrales entre tribus que hoy en día se mantienen resultando en una simple exteriorización más de racismo. La pertenencia a una tribu puede traer consigo la suscripción a una forma de vida concreta y separada del resto del mundo moderno o, como en la mayoría de los casos, una simple sensación de identidad y pertenencia a una comunidad con la que se comparte una lengua común. Así vemos como ciertas tribus se han mantenido fuertes y han protegido su identidad cultural mientras otras no han temido en mezclarse con otros grupos y dejarlas de lado para abrazar la vida moderna en la ciudad.
     


Danza tradicional ruandesa en una boda en Kigali

      Otra cuestión es el de la delimitación territorial de la tribu. Muchos de los pueblos de África han sido nómadas y se han trasladado a lo largo y ancho del territorio en busca de una vida más cómoda, víveres y escapando de las condiciones extremas. Algunas de ellas se limitaron a trasladarse a lo largo de una zona más o menos definida desarrollando el concepto de pertenencia: aquí vivimos, de aquí somos; esto nos pertenece. Como es obvio, el colonialismo europeo no tuvo esto en cuenta por falta de interés, arrogancia pero también por la ausencia de una cartografía, datos, fronteras y conocimiento de la situación real. La independencia y creación de fronteras artificiales crea una nueva realidad: tribus numerosas se hallan separadas en dos nuevas entidades jurídicas llamadas “estados”. La separación de los mismos ha empujado a las tribus de un lado y el otro a desarrollarse y caminar a veces por sendas distintas (el caso de los Masáis de Tanzania y de Kenia).


Pueblo Masai dividido por la frontera Kenia-Tanzania

      Lo más parecido al concepto de tribu (bien entendido) que subsistente en Europa podrían ser los casos de los pueblos gitano o judío… Independientemente de que abracen una identidad más amplia como la del país del que son nacionales, en muchos casos mantienen su idiosincrasia cultural que no les supone obstáculos para llevar una vida integrada en el resto de la sociedad.


Continúa leyendo más post sobre África, sus pueblos, su historia y su política:



África… Esa Gran Desconocida: Una Introducción a los Pueblos de África


sábado, 7 de septiembre de 2013

                Una de las experiencias profesionales más interesantes y enriquecedoras que jamás he vivido fue la que tuve durante mi estancia en Kigali, capital de Ruanda, como pasante para el Monitoring Team del Tribunal Penal Internacional para Ruanda de las Naciones Unidas (UNICTR, en sus siglas en inglés). 

Después de pasar cinco meses en Arusha, Tanzania, haciendo prácticas para la sede principal y de Primera Instancia de dicho tribunal, me ofrecieron la oportunidad de continuar mi pasantía en el país donde todo tuvo lugar; la escena del crimen del terrible Genocidio de Ruanda de 1994 que se llevó por delante la vida de alrededor de un millón de tutsis y hutus moderados en tan sólo tres meses.



El Monitoring Team fue creado en el contexto de la última etapa de un Tribunal que, después de 17 años enjuiciando a presuntos genocidas, iba a ser disuelto. Una lista con nombres de unas ocho personas hacía referencia a presuntos genocidas, aún no juzgados por la corte y que serían transferidos de la jurisdicción internacional a la jurisdicción nacional de Ruanda. Las razones pueden resumirse en tres:

·         Los casos no revestían la suficiente entidad como para ser oídos por tan alto tribunal (Ej. no se trataba ni de ministros ni de altos cargos militares).

·         El Tribunal encaraba su última fase en plena campaña de desprestigio basada en el retraso para la finalización de sus trabajos o su alto coste.

·         El convencimiento de que Ruanda, después de haber enmendado algunas de sus leyes y reconocido nuevos derechos procesales, era plenamente apta para encargarse de estos asuntos.

Centro Penitenciario de Kigali

El Monitoring Team fue entonces fundado por orden del tribunal para asegurarse de que los acusados transferidos recibirían un trato basado en los derechos humanos en línea con los merecidos derechos procesales y los estándares mínimos internacionales.

El primer sujeto de la lista en ser transferido ya tenía nombre: Jean Bosco Uwinkindi, un pastor protestante acusado de genocidio.

Uwinkindi con el uniforme de acusado
(los acusados militares visten de verde, el resto, de rosa, y los convictos de naranja)


Con este equipo de supervisores tuve la oportunidad de analizar la legislación ruandesa, asistir a juicios en el Tribunal Supremo y Tribunal Superior de Justicia, interesantes reuniones con actores relevantes en el caso, recopilar y analizar la repercusión del caso en los medios de comunicación, pero muy especialmente, entrevistarme en el patio de detención de la prisión de Kigali con el presunto genocida.


La labor de alguien trabajando en el campo de los derechos humanos es asegurarse de que esos derechos sean aplicados y estén al alcance de todos… también para los acusados. La presunción de inocencia ha de prevalecer siempre; también aquí. No estoy en la posición de dar a conocer los entresijos del procedimiento ya que forman parte de mi experiencia, del secreto profesional y de la actualidad de un caso que sigue pendiente de sentencia. No digo más que lo que los documentos publicados prescriben. No obstante, sí que puedo compartir que jamás olvidaré aquel día en que me fue brindada la oportunidad de estudiar un caso de derecho internacional y derechos humanos de la manera más práctica y tangible que pueda haber; estrechar la mano a un presunto genocida.

Uwinkindi en una de las primeras vistas preliminares

viernes, 31 de mayo de 2013

           Comer es para muchos uno de los grandes placeres de la vida, para otros menos comilones, poco más que una agradable necesidad. En cualquier caso, es indudable que a través de la cocina se puede explorar un componente importantísimo de la cultura de un país extranjero. En ocasiones buscamos nuevos sabores, ingredientes o combinaciones de los anteriores para ser partícipes de nuevas experiencias culinarias. Otros buscan lo exótico, lo extravagante y lo extraño… la aventura en la cocina. Esta entrada está dedicada a esos manjares que a algunos causan repulsión y a otros les sube la adrenalina.

Empezando por el nivel amateur: la cocina safari. En Kenia y Tanzania se puede encontrar comida de animales salvajes que rara vez se verán en los ultramarinos occidentales. En Nairobi, Kenia, hay un famoso restaurante llamado Carnivore. Allí se ocupan de preparar y servir toda la carne que se pueda imaginar… pero también depende de la temporada y el control de las autoridades. Es un restaurante notorio de modo que no se puede permitir el lujo de vender piezas prohibidas. En otra época servían camello, cebra y gacela. Hoy por hoy lo más exótico que se puede pedir del menú es cocodrilo y avestruz. El cocodrilo tiene un sabor curioso, un punto medio entre pollo y merluza quizás. La avestruz es carne tierna y realmente sabrosa… se ha convertido en mi favorita.

A la izquierda, albóndigas de avestruz y justo encima, de color amarillento, cocodrilo


 Cocinero de Carnivore preparando la última pieza de la noche


También fui a una granja de avestruces con ganas de degustar dicha carne una vez más. Compramos un huevo y por la noche preparamos una buena tortilla: ¡más rica que las de huevo de gallina!

 Carne de avestruz

 Tortilla de huevo de avestruz

Según me han contado, en Arusha, Tanzania, existe una carnicería donde si dices la palabra exacta y de la manera correcta, estarán encantados por venderte algún kilo de sabrosa gacela. En Kenia conozco quien probó la carne de elefante… y habla muy bien de ella.

Recuerdo que en medio de esta caza carnívora pregunté si era posible comer carne de león… ¡Todos mis amigos tanzanos y kenianos me miraban con cara de asco!

¿Cómo vamos a comer carne de león? Nunca lo haríamos

Lo cierto es que comer carne de animales carnívoros es, por lo visto, tabú. Engullir un herbívoro es una cosa… hacer lo propio con una bestia que devora otros animales es otra. Sin embargo, una amiga me confesó que a su padre le sirvieron en una ocasión carne de león a los pies del Kilimanjaro y la describía como una carne dura, fibrosa, difícil de masticar.

Un poco más al norte, en Egipto, probé un plato típico: cerebro de vaca frito. Bastante bueno.

Saltando al otro lado del Atlántico, en el precioso Méjico fui en busca de los famosos chapulines; es decir, saltamontes fritos. Esta búsqueda me llevó hasta el peligroso y poco acogedor Mercado de la Merced en D.F. Después de una travesía (digna de otra entrada en el blog) para encontrarlos… me los dejé olvidados en el coche…

En un buen restaurante de Polanco no me resistí a pedir escamoles; es decir, larvas de hormigas que preparan salteadas al lado de la mesa para servirlas al instante. Un sabor peculiar e interesante; reconocido manjar. 

Para el siguiente nivel, sigue leyendo la siguiente entrada: Más cocina exótica: ten aún más cuidado con lo que comes: Camboya, Vietnam, Singapur e Indonesia. Serpientes, tarántulas, monos, perros y mucho más...

sábado, 11 de mayo de 2013

            Algo tan anodino y que suele pasar tan desapercibido como una señal o escrito en un muro se puede convertir en un motivo de fotografía. A veces cuando se viaja, las señales que nos avisan de lo que podemos o no podemos hacer dicen tanto del contexto y la cultura que nos exige disparar con nuestra cámara. Algunos son divertidos, otros impactantes y también los hay estremecedores. He aquí algunos ejemplos:

Phnom Penh, Camboya: Prohibido Sonreír



Si bien el Reino de Camboya es conocido por la sonrisa de sus habitantes, en este caso concreto, queda terminantemente prohibido. Se trata de una señal hallada en el antiguo centro de tortura Tuol Sleng, más conocido como Security Prison 21, o simplemente S-21. El antiguo colegio de secundario de la capital jemer Tuol Sleng se convirtió en un centro de torturas durante el régimen comunista de Pol Pot y sus Jemeres Rojos entre 1975 y 1979. Hoy en día es un museo que da testimonio de las brutalidades que se acometieron en lo que en el pasado fueron aulas. La señal nos invita a plantearnos la siguiente pregunta: ¿Quién podría reírse o si quiera sonreír contemplando el dramatismo de ese espantoso lugar donde casi aún se puede oír el sufrimiento de las víctimas de Pol Pot?


Phnom Penh, Camboya: Las Reglas del "Juego"



Justo en frente de la señal anterior encontramos las normas del improvisado centro de torturas donde más de 20.000 personas fueron ejecutadas.



Udong, Camboya: Arte Sacro



Esta imagen de Buda en un templo de la ciudad de Udong no se libró de las burlas y alguien le añado bigote y perilla.


Yakarta, Indonesia: No Ponerse de Cuclillas sobre el Retrete


En algunos países asiáticos la gente prefiere verte aguas de cuclillas a ras del suelo en lugar de hacerlo sentado “a la occidental”. En algunos países como en la India he encontrado una combinación de ambos sistemas con una taza más amplia que permite tanto tomar asiento como pisar sobre ella y ponerse de cuclillas… la señal en cuestión indica que éste no es el caso…


Yakarta, Indonesia: Cómo Indonesia “Se Vio Obligada” a Anexionarse Timor Oriental


Indonesia consiguió independizarse de Países Bajos en 1945 aunque dicha emancipación no fue plena hasta 1950. Una de las islas de la región, Timor, había sido colonizada por dos potencias dividiéndola en dos (como sucedió entre República Dominicana y Haití por parte de España y Francia), una de Países Bajos y la otra, de Portugal. Este último concedió la independencia a Timor Oriental en 1975. Casi inmediatamente después, Indonesia se lanzó a su anexión, lo que desencadenó una lucha por la independencia por la cual los timorenses sufrieron masacres a manos de las autoridades indonesias. El reconocimiento de su soberanía tuvo que esperar hasta el 2002.
Lo interesante de este cartel que se encuentra bajo el monumento nacional de Indonesia (Monas) es como reescriben la historia desde el punto de vista indonesio.


Borobudur, Indonesia: No sentarse a los Pies de la Estupa


El majestuoso complejo arquitectónico budista de Borobudur fue un centro de enseñanza para los seguidores de Siddhartha Gautama, el vigesimoctavo Buda. Lo ameno de esta señal es como se adapta al contexto pidiendo a los visitantes que no tomen asiento en la base de ninguna de las numerosas estupas.


Chicago, Estados Unidos: No Tirarse al Lago Michigan

Este desgastado aunque explícito dibujo advierte al viandante de la prohibición de arrojarse al Lago Michigan que sirve de frontera natural entre los estados de Illinois, Indiana, Wisconsin y Michigan… por la temperatura, el color y el tamaño no parecía nada apetecible en cualquier caso.


Kampala, Uganda: Nunca Olvidaré a mi Marido que fue Ejecutado por los Hombres de Obote


Uganda es un país interesante. La colonización inglesa explica que exista como tal y que bajo un mismo estado queden aglutinadas varias regiones que en algunos casos son repúblicas y en otros, monarquías. El estado de Uganda es oficialmente un república que a su vez hospeda a reinos históricos en los que sus monarcas conservan mayor o menor poder. Estos reinos son Ankole, Buñol, Toro, Busoga y el más importante, Buganda (de donde viene el nombre del país). El reino de Buganda acoge a la capital de Uganda, Kampala, a las instituciones del Estado y también a las del Reino. Durante varias décadas, las monarquías tradicionales fueron abolidas a manos del sanguinario Milton Obote. Este dictador gobernó en Uganda entre 1966 y 1971 primero, y 1980 y 1985 más tarde; antes y después del más célebre y extravagante Idi Amin (caracterizado en la película “El Último Rey de Escocia”). En los sótanos del palacio real de Buganda se cometieron terribles torturas y crímenes contra los opositores de los que da fe la pintada de la esposa de una víctima en una de sus paredes: “I never forget my husband (who) was killed (by the) people of Obote”…


Doha, Catar: La Marca España



Inditex y su estandarte Zara llegan a todas partes del mundo, también a Doha. Es necesario; no obstante, adaptar el nombre a la escritura árabe. Así es como se escribe “Zara” en la lengua del Corán.

Nyamata, Ruanda: Camino al Genocidio


Ruanda está plagado de monumentos y memoriales del genocidio que tuvo lugar durante 100 días en 1994 y por el que más de 800.000 personas perdieron la vida. Los tutsis y también los hutus moderados trataron de huir del baño de sangre que desencadenaron los hutus más radicales en el País de las Mil Colinas. Para ello, muchos se refugiaron en iglesias católicas donde terminaron encontrando la muerte… en ocasiones gracias a la ayuda del propio sacerdote. El desgastado cartel indica cómo llegar a una de esas parroquias. En Nyamata murieron alrededor de 2.500 personas. Los idiomas en los que está escrito son el kinyarwanda, francés e inglés, lenguas oficiales de Ruanda, hoy un país próspero y seguro.


Singapur, Singapur: No Guarrear


Singapur es conocido por sus prohibiciones a veces salvajes y estrictas como la de no mascar chicle en todo el país. Si bien es justo que se penalice a aquéllos que acosen o abusen sexualmente de alguien, es también interesante ver como lo expresa este cartel además de las penas que conlleva. En la señal un hombre que sostiene una cerveza y gotea saliva con ojos de corazón le toca el trasero a una señorita calva que sostiene su cocktail mientras pone cara de sorpresa. La pena se materializa en 2 años de prisión, una multa o azotes con caña de bambú, o una combinación de todas las anteriores.

Stone Town, Zanzíbar, Tanzania: Cámara de Esclavos


Zanzíbar fue un exponente de una esclavitud de la que poco se habla, la del mundo árabe, liderada por el Sultanato de Omán. En esta isla, cuna de la cultura suajili se llevaron a término miles de transacciones de esclavos como si de ganado se tratara. En la imagen vemos la entrada a la celda donde se afinaban a los esclavos antes de su posterior venta… cuidado con la cabeza.


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