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Mostrando entradas con la etiqueta ICAI-ICADE. Mostrar todas las entradas
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viernes, 24 de enero de 2014

Recientemente he comenzado mi colaboración con una web muy interesante: www.queaprendemoshoy.com/

Se trata de una página en la que estudiantes y profesionales de diferentes sectores escriben de manera voluntaria artículos de opinión con vocación didáctica.

Hace un año uno de los miembros del equipo se puso en contacto conmigo para ofrecerme colaborar. Sin embargo, no ha sido hasta ahora que he podido involucrarme como se merecían.

En este artículo hago una reflexión sobre el legado del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. ¡Espero que os guste!


El Legado del Tribunal Penal Internacional para Ruanda



http://queaprendemoshoy.com/el-legado-del-tribunal-penal-internacional-para-ruanda/

jueves, 4 de abril de 2013


Prácticas, Pasantías y demás Internships...


Concepto:

Al hablar de pasante o becario nos referimos a aquella persona que generalmente está cursando sus últimos años de carrera universitaria, hace relativamente poco que la finalizó o que, dándole un giro a su itinerario profesional, decide hacer unas prácticas para así “meter la cabeza” en el mundo de las organizaciones internacionales u ONGs.

¿Por qué?

La razón por la que la mayoría de los pasantes deciden realizar unas prácticas es para ganar la experiencia laboral necesaria con vistas a poder solicitar un puesto en una organización internacional (en adelante “OOII”) o labrarse el curriculum que le permita incorporarse a una ONG. Siempre te encuentras con algún caso como el del que sólo le apetece echar un verano trabajando en Nueva York o que quiere confirmar o descartar del todo su interés por el mundo de los Derechos Humanos. No obstante, éstos son los menos.

En la mayoría de los casos el requisito mínimo para solicitar un puesto de trabajo en este campo es de dos años previos de experiencia profesional, a poder ser en el terreno. El hecho de que las materias en las que trabaja la ONU, otras OOII u ONGs no suelan coincidir con las del sector privado en la mayoría de los casos impiden que dicha experiencia sea obtenida de una manera convencional; como por ejemplo, trabajando en tu propio país, con un sueldo digno y plena responsabilidad adaptada a tu posición.

Este requisito, por tanto, se convierte en una especie de trampa por la que la mayoría tenemos que pasar. Digo mayoría con acierto, pues casi todos mis jefes, supervisores o superiores fuero primero pasantes y después accedieron a un puesto remunerado.

Si te angustia pensar que estás en un callejón sin salida - para entrar necesito experiencia, pero para tener experiencia necesito entrar – no desesperes, todos hemos pasado por ahí y sí, puede haber luz al final del camino”

Remuneración:

La norma general es que los puestos como becarios no son pagados: unpaid. Existen ciertas excepciones como:
  • la Organización Internacional del Trabajo (“OIT” o “ILO” en siglas anglosajonas), donde pagan 300 USD al mes;
  • la Comisión y otros organismos de la Unión Europea (en este caso más generosos);
  • el Banco Mundial (WB) y el Fondo Monetario Internacional (IMF), muy bien pagadas; no obstante, extremadamente competitivas.
  • algunas oficinas regionales españolas ante la Unión Europea, como la de la Comunidad de Madrid;
  • y ciertas grandes  ONGs (ECPAT, ACT...) que más que proveer un salario, entregan un estipendio que permite cubrir de manera más o menos parcial las necesidades básicas. A veces, algunas ONGs también ofrecen alojamiento o comida.

Fuentes de financiación:

Ante esta realidad surge la pregunta: ¿Cómo mantenerme económicamente si trabajo en el extranjero y sin percibir un salario?
La respuesta se resume en “hay que buscarse la vida”. Esto de hacer prácticas es un paso casi imprescindible para llegar a una meta, y a medio camino, hay que acometer esfuerzos de diversos tipos, empezando por vivir de manera austera.
Centrándonos en las fuentes de financiación, empecemos por el más intuitivo: la familia. Si tu familia esta dispuesta y en la posición de respaldarte en esta aventura, eres un afortunado. Nunca lo olvides. Plantéalo en casa como una inversión: tal y como estudiar la carrera, hacer un master o irte fuera un verano a perfeccionar un idioma. Si tienes una meta clara (aunque jamás garantizada), ponla sobre la mesa con rigurosidad y seriedad y mira a ver que te dicen.


Becas: no todo el mundo tiene la inmensa fortuna de contar con la posición económica o respaldo familiar para iniciar este camino. Por suerte existen la becas... o no. La crisis está haciendo tambalear este pilar que hacía más igualitaria y accesible la carrera internacional para todos. Procuraré incluir los links actualizados de las páginas e instituciones que anuncien este tipo de ayudas. Se tratan de un soporte económico para aquellos que realizan prácticas no remuneradas o parcialmente remuneradas en el extranjero. Personalmente, fui beneficiario de dos: la Comunidad de Madrid y la Fundación COMFIE.

  • La Comunidad de Madrid ofrece cada año las becas Goya Mundus a estudiantes universitarios en centros dentro de la Comunidad de Madrid que hayan sido aceptados en una institución inscrita al proyecto Goya Mundus para hacer prácticas por un mínimo de 3 meses en Europa o en Estados Unidos. La dotación va de entre 2.600 euros a 3.200 USD. Las convocatorias se abren cada año a mediados de Mayo. La correspondiente a 2013 aún no ha sido publicada, pero se puede buscar información y así estar preparado en esta dirección:
  • Becas de la Fundación Comfie. Se ofrecieron por primera vez en 2012. No hay noticias sobre próximas convocatorias. Están diseñadas para apoyar a jóvenes profesionales que trabajan como pasantes en un contexto humanitario o de una organización internacional. La dotación de 2012 fue de 3000 USD.
  • Las Becas Argo parecen estar congeladas por el momento. Habrá que estar atento. El siguiente es su enlace:
  • Naciones Unidas también ofrece una recopilación con enlaces de instituciones que ofrecen becas para nacionales de diversos países.
Trabajos: Otra posibilidad es la de tener un segundo trabajo remunerado a la vez que se realizan las prácticas y que permita ganar lo suficiente para subsistir, o al menos complementar la dotación conseguida a través de los medios antes apuntados. Existen muchos trabajos que un joven pasante puede hacer de manera informal al tiempo que realiza sus prácticas. Las más típicas son clases de español. Es algo que se valora mucho y demandado en casi todas partes. Si las prácticas se realizan en países desarrollados, cabe plantearse la hostelería a tiempo parcial. Si la pasantía se lleva a cabo en un país en vías de desarrollo, el salario que se pueda obtener con este tipo de trabajos no suele merecer la pena. Finalmente hay que echarle ingenio y ver qué puedes ofrecer. Mi experiencia personal es que después de recibir varias becas y de obtener cierto complemento de mi familia, empecé a dar clases de sevillanas en Camboya. Me alcanzaba de sobra para vivir (Sigue leyendo el post Cuando Enseñé Sevillanas en Camboya, Otra Manera de Ganarse la Vida).
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Trucos: El consejo básico es elegir cuidadosamente el país en que se va a trabajar. Yo no podía permitirme el lujo de vivir en Washington D.C. o Nueva York cuando se agotaron las ayudas y ésta fue una de las razones que me motivaron a lanzarme a por una de las mejores experiencias de mi vida: Tanzania, un país donde el coste de vida puede ser realmente económico.

Este post continuará en una próxima entrada en la que seguiré hablando de prácticas en OOII u ONGs centrándome en otros aspectos; por ejemplo: cómo conseguirlas, qué programas nos ayudan a acceder a prácticas de alta calidad, cómo elegirlas (lee la entrada Organizaciones Internacionales - ¿Qué prácticas me convienen más?), dónde, solicitudes, cómo se valoran, que páginas web pueden orientarnos, qué hace un becario, qué esperar de unas prácticas, qué se espera de un pasante...

Con el objetivo de que este blog sea útil e ilustrativo, agradeceré todo tipo de comentarios, preguntas concretas que puedan ser respondidas en un futuro post o dudas sobre los ya publicados.

No os perdáis:



Trabajar en la ONU: una Primera Radiografía del Sistema


jueves, 14 de marzo de 2013


       Desde los catorce años tenía claro que quería ser publicista... sí, sí, publicista. En el colegio tomé el itinerario de letras. Cursé mi 1º de bachillerato en Tennessee, EEUU. A la vuelta, decidido en que mi futuro estaba en el marketing y la comunicación, dije adiós (en realidad un “hasta luego”) a las matemáticas y me aventuré en el mundo de las humanidades, del latín y del griego.

Cumplí el que parecía ser mi sueño y empecé la carrera de Publicidad y RR.PP. con Comunicación Audiovisual en Madrid... no pasó ni un mes para que descubriera que lo que llenaba a mis compañeros de aula no me llenaba a mí.

Viviendo en el Colegio Mayor San Pablo, exploré otras alternativas y ojeé el temario y los apuntes de mis amigos colegiales. Para enero lo tenía claro: quería estudiar derecho y algún día convertirme en diplomático. Lo comuniqué a mi familia que siempre me apoyó con la condición de que acabara el primer año de la carrera que ya había iniciado. Fui aceptado en la U.P. Comillas ICAI-ICADE para estudiar derecho con un Diploma en Estudios Empresariales... las matemáticas resucitaban de este modo.

Desde el primer día supe que había acertado. Disfruté mucho de la carrera. Cada vez más encaminado al derecho público y, en concreto, al internacional. Sabía que necesitaba aprender francés y así me fui sin saber apenas una palabra de ese idioma a París para cursar mi año Erasmus.

Estos años los fui completando con cursos de idiomas y derecho internacional aquí y allá para ir moldeando una visión más coherente de las Relaciones Internacionales, los Derechos Humanos y el Estado de Derecho.

De vuelta en Madrid, la omnipresente crisis económica parecía cada vez más tangible y los rumores de que el gobierno habría de cerrar el grifo de las oposiciones se iban materializando poco a poco. Era necesario buscar un “Plan B”:

A ver, quiero trabajar en el extranjero, me apasiona el derecho internacional y los derechos humanos, quiero que mi trabajo deje huella, sea en esencia bueno, la Escuela Diplomática queda descartada... ¿Qué tal la ONU, UE, otras organizaciones internacionales u ONGs...? Bingo.

Apunté por la universalidad de la ONU y comencé a investigar qué era necesario para conseguir el anhelado pasaporte azul:

  • Educación universitaria...........................................OK
  • Idiomas: inglés y francés.........................................OK
  • Experiencia laboral: dos años.................................mmmmmmmmmmmmmmmmmm...


Para conseguir dicha experiencia, tan concreta y específica, me di cuenta de que debería empezar como pasante, becario, intern... al fin y al cabo, prácticas no remuneradas: UNPAID INTERNSHIP. Era un nuevo capítulo en mi vida por el que fui encadenado pasantías en distintas partes del mundo y una continua búsqueda de financiación: becas, familia, hasta clases de sevillanas en países cada vez más baratos para sobrevivir.

Primero Washington D.C. y Nueva York, en Estado Unidos; luego Arusha, en Tanzania; más tarde Kigali, en Ruanda; después Phnom Penh, en Camboya; para acabar hoy por hoy en Yakarta, Indonesia.

Fue en Camboya donde conseguí mi primer contrato remunerado como consultor legal. Repito ahora en Indonesia. Aquí es cuando empieza a vislumbrarse que quizás todo esto pueda dar sus frutos. Quiero culminar mis estudios con un master en derecho internacional público en Leiden, en Países Bajos... La formación sigue...

Este es un breve resumen de mi CV. Los detalles vendrán más adelante con cada aventura, anécdota y consejo de este blog.

El Mundo Es Demasiado Grande

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