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Mostrando entradas con la etiqueta Erasmus. Mostrar todas las entradas
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jueves, 12 de septiembre de 2013


El dominio de varias lenguas es de los requisitos más evidentes a la hora de trabajar en el ámbito internacional, todavía más si se trata de un contexto multicultural como de las organizaciones y ONGs internacionales.

Suele revelarse como la primera barrera de selección, o mejor dicho, el momento en que corresponde cierta reflexión personal para concluir si podemos optar a una pasantía o no. Los requisitos de dominio lingüísticos dependen en cada organización, pero especialmente según el país de destino. Sólo parece haber un denominador común: el inglés. Se exige un nivel muy alto de este idioma. Esto ha sido motivo de angustia para casi todo pasante no nativo anglófono que muy probablemente habrá mirado a sus colegas de trabajo anglosajones pensando… “que fácil lo tienen ellos… si yo hubiera nacido hablando inglés…” Y es que en ocasiones mantener el ritmo de comprensión y expresión oral y escrita al nivel y elegancia de un nativo puede ser una fuente de frustración. El contrapeso a este sentimiento tan humano podría ser:

Esto es una organización internacional; nadie me puede exigir que me haya criado en inglés; yo también tengo algo que aportar y allí donde no llegue de manera natural por no ser nativo, lo alcanzaré con tiempo y esfuerzo.

          Sí, hay que dominar el idioma. Sin embargo, no hay que agobiarse si alguna vez se comete algún error, si se es un poco menos elegante o si no conseguimos deshacernos del acento (¿por qué habría que hacerlo?).


          Si ya se domina el inglés hay que mirar qué otros idiomas se solicitan. En casi todos las ofertas de empleo de la ONU aparece una formalidad, incluida casi automáticamente: “los idiomas de trabajo son el inglés y el francés (…) se valorará el conocimiento de otros idiomas oficiales de la organización”.
Lo cierto es que en una grandísima cantidad de los casos el francés no se ve o se habla ni de refilón. Muchísimos funcionarios de la ONU sobreviven sin hablar este idioma. Si bien muchos lo aprende al pasar parte de su carrera en Ginebra o tomando las clases que las NNUU a veces ofrece de manera gratuita en sus sedes.

         Por último, el valor obligatorio de un tercer idioma viene dado por la importancia de la lengua en términos generales y según el contexto propio del trabajo. Hay idiomas que por su gran difusión, la organización puede tomarse el lujo de considerarlos exigibles. Así pues, alguien que desee trabajar en Guatemala habrá de saber por fuerza español, pues son tantos los hispanohablantes cualificados para tal puesto que los que no lo dominan quedan en cierto modo descartados. No obstante, si el puesto se desarrolla en Myanmar, el conocimiento del birmano no sería jamás un requisito, y si lo fuera, se trataría de una posición reservada a nacionales del país.


         Mi recomendación es aprender bien inglés y francés para luego plantearse un cuarto idioma oficial de la ONU: árabe clásico, ruso o chino mandarín. Problemas y ventajas:

       El árabe que se habla y se escribe en la ONU es el clásico o el que se suele denominar moderno estándar (si acaso existe tal cosa). Es muy útil si se desea trabajar en el norte de África u Oriente Medio en el mundo de los derechos humanos, el estado de derecho, refugiados, etc. El inconveniente es que se trata de un árabe culto, el de la universidad, el de las noticias y del Corán. Los árabes de Marruecos hasta Irak pasando por Yemen lo entienden relativamente bien con mayor o menor éxito, pero conformen comiencen a hablar en su dialecto y coloquialismos, el extranjero quedará completamente confundido.

         El ruso puede ser útil en países de la antigua Unión Soviética y muy especialmente en Asia Central.

         Finalmente, el chino mandarín probablemente ofrezca muchas más oportunidades en el ámbito empresarial que en el de las organizaciones internacionales y de los derechos humanos.

        Una vez se conoce más de una lengua, las siguientes entran con mucha más facilidad. Por otro lado, si no tenemos suerte en el mundo de la organizaciones interncaionales, hablar varios idiomas nos allanará el camino para conseguir empleo en otro ámbito.


No te pierdas otras entradas que tratan el mismo tema:

Trabajar en la ONU: una Primera Radiografía del Sistema

jueves, 21 de marzo de 2013


               Hay siempre una canción para cada época en la vida. Notas que nos evocan a un campamento de verano, a unas vacaciones en la playa, a un viaje por Europa. Es muy común que nuestras mentes vinculen ciertas experiencias con melodías. Yo tengo claro cuales fueron las canciones que me acompañaron en cada país. Son temas que no llegan a nuestros países o que con frecuencia se quedan en sus regiones. Algunas son buenas, otras pegadizas y de otras nos avergüenzan pero a fuerza de oírlas a diario en tiendas, restaurantes, discotecas y en la radio, se terminan convirtiendo en compañeras de viaje.

En Estados Unidos era genial levantar los brazos con orgullo cuando sonaba la versión masterizada de “Empire of Mind” desde que supe que me mudaría de Washington DC a Nueva York. Mientras cursaba el programa de verano INSIDE organizado por ICADE y Georgetown en Washington, mi amigo Ñaco ponía constantemente en su móvil una de reggaeton, “Barquito” de Tito Bambino. Estas dos son tan accesibles y comerciales que obviaré sus links.

No obstante, la canción que se convirtió en la banda sonora de mis recuerdo de la gran Ciudad fue la que oí y grabé en una parada de metro de una estación neoyorkina... ahí la dejo:




En París conocí a Serge Gainsbourg y Juliette Gréco de la mano de una amiga de Orleans que me llevó a un show de una melancólica artista que se hacía llamar la Comtesse (la Condesa) y que cantaba las canciones que ambientaron aquel barrio de Saint-Germain-des-Prés en los años 50 y 60.


Ahora bien, África fue algo distinto. Música y ritmos que jamás había oído antes con su particular forma de bailar. Empezamos por Arusha, Tanzania:

En el #1 se sitúa sin lugar a dudas “Hakunaga” de Suma Lee. La palabra “Hakunaga” es una forma coloquial (influenciada por una lengua tribal que deja caer un “ga” al final de algunas palabras) de “Hakuna” que significa “nada", "nadie", "no hay nada" o "no hay nadie”. Es la misma célebre palabra acuñada en la banda sonora de El Rey Leon, Hakuna Matata. La canción dice así: Hakunaga, zaidi yangu mi' na wewe (el mi´es la versión abreviada de “mimi”, que significa “yo”), que quiere decir “no hay nadie más (mejor) que tú y que yo”.
Algo especial de esta canción es que tenía su propia coreografía que todo el mundo repetía en la mejor discoteca de Arucha... aquellas fantásticas noches de jueves en Via-Via.


En el #2 se coloca “Nwa Baby”, más conocida como “Sawa le”, de Flavour. Su letra en una lengua local nigeriana mezclada con un poco de inglés no permite ser traducida por respeto a la decencia... pero es genial escucharla.

En #3 posición queda “FaceBook” con Dj Cleo, desde Sudáfrica. La mayor parte en inglés.


Hay otras tantas que sonaban con cierta frecuencia como “Paper love”, “Chop my Money” or “One More Night”.



De Ruanda me llevo una gran canción que revolucionó el verano de Kigali. Se trata de “Pala Pala”, de King James. Básicamente, el cantante le dice su pareja que se aclare y que se deje de tonterías; de sí, de no, en fin, que se deje de “pala-pala”.


De la India me llevo los sonidos de Bollywood y por tanto el hit que descubrí allí: "Mast Kalandar", tema de la película Heyy Babyy.


Cambiando de tercio nos teletransportamos hasta el Sudeste Asiático. Este es otro mundo. El ritmo se deja de lado en beneficio de lo melódico, romántico, lo muchas veces cursi y en resumidas cuentas, lo susceptible de ser cantado en un Karoke, el entretenimiento regional/continental asiático.

De Camboya os dejo la canción más cursi, no apta para diabéticos, pero que en un intento de ser rigurosos y de presentar lo que realmente se escucha en el país, hay que incluir. Existen dos versiones; una primera, cantada por un chico, y una segunda, entonada por una mujer, que corresponde con una secuela de la historia relatada en la versión original. Se llama “sangsar leng leng” y síginifica “amante falso”, en jemer, la lengua oficial del Reino de Camboya.


Finalmente, representando a Indonesia, una canción muy pegadiza que me enseñó mi amigo javanés, Ashyafat. Se titula “Pandangan Pertama”, de RAN. Está cantada casi íntegramente en indonesio (bahasa indonesia).

¡Que las disfrutéis!

Escuchad más canciones curiosas de otros países y disfrutad de películas internacionales en otros entradas de este blog:


¿Esta Canción... No Era en Español...? - Curiosas Versiones de Canciones Hispanas





jueves, 14 de marzo de 2013


       Desde los catorce años tenía claro que quería ser publicista... sí, sí, publicista. En el colegio tomé el itinerario de letras. Cursé mi 1º de bachillerato en Tennessee, EEUU. A la vuelta, decidido en que mi futuro estaba en el marketing y la comunicación, dije adiós (en realidad un “hasta luego”) a las matemáticas y me aventuré en el mundo de las humanidades, del latín y del griego.

Cumplí el que parecía ser mi sueño y empecé la carrera de Publicidad y RR.PP. con Comunicación Audiovisual en Madrid... no pasó ni un mes para que descubriera que lo que llenaba a mis compañeros de aula no me llenaba a mí.

Viviendo en el Colegio Mayor San Pablo, exploré otras alternativas y ojeé el temario y los apuntes de mis amigos colegiales. Para enero lo tenía claro: quería estudiar derecho y algún día convertirme en diplomático. Lo comuniqué a mi familia que siempre me apoyó con la condición de que acabara el primer año de la carrera que ya había iniciado. Fui aceptado en la U.P. Comillas ICAI-ICADE para estudiar derecho con un Diploma en Estudios Empresariales... las matemáticas resucitaban de este modo.

Desde el primer día supe que había acertado. Disfruté mucho de la carrera. Cada vez más encaminado al derecho público y, en concreto, al internacional. Sabía que necesitaba aprender francés y así me fui sin saber apenas una palabra de ese idioma a París para cursar mi año Erasmus.

Estos años los fui completando con cursos de idiomas y derecho internacional aquí y allá para ir moldeando una visión más coherente de las Relaciones Internacionales, los Derechos Humanos y el Estado de Derecho.

De vuelta en Madrid, la omnipresente crisis económica parecía cada vez más tangible y los rumores de que el gobierno habría de cerrar el grifo de las oposiciones se iban materializando poco a poco. Era necesario buscar un “Plan B”:

A ver, quiero trabajar en el extranjero, me apasiona el derecho internacional y los derechos humanos, quiero que mi trabajo deje huella, sea en esencia bueno, la Escuela Diplomática queda descartada... ¿Qué tal la ONU, UE, otras organizaciones internacionales u ONGs...? Bingo.

Apunté por la universalidad de la ONU y comencé a investigar qué era necesario para conseguir el anhelado pasaporte azul:

  • Educación universitaria...........................................OK
  • Idiomas: inglés y francés.........................................OK
  • Experiencia laboral: dos años.................................mmmmmmmmmmmmmmmmmm...


Para conseguir dicha experiencia, tan concreta y específica, me di cuenta de que debería empezar como pasante, becario, intern... al fin y al cabo, prácticas no remuneradas: UNPAID INTERNSHIP. Era un nuevo capítulo en mi vida por el que fui encadenado pasantías en distintas partes del mundo y una continua búsqueda de financiación: becas, familia, hasta clases de sevillanas en países cada vez más baratos para sobrevivir.

Primero Washington D.C. y Nueva York, en Estado Unidos; luego Arusha, en Tanzania; más tarde Kigali, en Ruanda; después Phnom Penh, en Camboya; para acabar hoy por hoy en Yakarta, Indonesia.

Fue en Camboya donde conseguí mi primer contrato remunerado como consultor legal. Repito ahora en Indonesia. Aquí es cuando empieza a vislumbrarse que quizás todo esto pueda dar sus frutos. Quiero culminar mis estudios con un master en derecho internacional público en Leiden, en Países Bajos... La formación sigue...

Este es un breve resumen de mi CV. Los detalles vendrán más adelante con cada aventura, anécdota y consejo de este blog.

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