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Mostrando entradas con la etiqueta organizaciones internacionales. Mostrar todas las entradas
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viernes, 24 de enero de 2014

Recientemente he comenzado mi colaboración con una web muy interesante: www.queaprendemoshoy.com/

Se trata de una página en la que estudiantes y profesionales de diferentes sectores escriben de manera voluntaria artículos de opinión con vocación didáctica.

Hace un año uno de los miembros del equipo se puso en contacto conmigo para ofrecerme colaborar. Sin embargo, no ha sido hasta ahora que he podido involucrarme como se merecían.

En este artículo hago una reflexión sobre el legado del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. ¡Espero que os guste!


El Legado del Tribunal Penal Internacional para Ruanda



http://queaprendemoshoy.com/el-legado-del-tribunal-penal-internacional-para-ruanda/

domingo, 22 de septiembre de 2013

          Una vez conocemos el sistema, sabemos qué tipo de pasantía nos gustaría realizar, hemos medido nuestro curriculum y superado los principales obstáculos, nos plantamos ante el paso más tangible e importante: la búsqueda de unas prácticas concretas.

Las formas más comunes de encontrar unas prácticas son:

  • A través de un proceso público y abierto anunciado en un soporte determinado,
  • Por medio de la realización de cursos o programas que nos abran las puertas a una bolsa de empleo en prácticas,
  • Dirigiéndonos directamente a los departamentos de recursos humanos ofreciendo nuestro trabajo a cambio de aprendizaje y experiencia laboral, 
  • Por contactos y el llamado networking.



El proceso público 

        Para muchos no es ni transparente ni imparcial… pero decir eso es mucho. El proceso será más o menos accesible y transparente dependiendo de la organización y sobre todo su tamaño. No es lo mismo mandar el CV para hacer una pasantía de verano en la sede de la Secretaría de la ONU en Nueva York que con una mediana ONG en Ghana.

Para enterarse de las ofertas hay multitud de páginas web que pueden resultar muy útiles si sabemos utilizarlas. Existen páginas de empleo de Naciones Unidas en la que se ofertan los puestos profesionales en todas las sedes y también las web generales en las que toda organización u ONG puede anunciarse. Finalmente, hay sitios generales con respecto campos de trabajo y fuentes de empleo, pero específicos para cada país.

Empleo en Naciones Unidas:

Dos portales principales y generales para toda la organización:


Una página bastante poco ordenada, con puestos inalcanzables para la mayoría de los mortales. La considero bastante poco útil para alguien que está empezando en este mundo… pero ahí está.



Una web ordenada, bastante sistemática, pero que se materializa en la puerta a eternos procesos de selección que rara vez llevan a ninguna parte…

En la parte inferior se puede ver el motor de búsqueda. En "categoría" y "nivel" encontraremos el sistema descrito en el post anterior de este mismo blog: una primera radiografía del sistema. Como se puede leer, la posición “P-1” ha sido directamente eliminada de las posibilidades en la categoría profesional.




Incluye; no obstante, la posibilidad de buscar prácticas (internships) en la que no existen niveles (sólo “I-1”).




El resto de las pestañas no es demasiado útil dado que, en la mayoría de los casos, la oferta no será tan extensa como para que hacer un filtro sea necesario.




Páginas generales de empleo en el campo del desarrollo y los derechos humanos:


Sin duda, la mejor página para encontrar empleo en este terreno que conozco. En la fila de la cabecera de la página se encuentra una pestaña titulada “Jobs”. Ésa es la sección que incluye, no sólo trabajos,
sino también prácticas y voluntariados.




Existe una variedad de filtros. Los más importantes para alguien que se inicie en este mundo o lleve pocos años son dos:

Filter by job type: oferta contratos de consultor, pasantías, voluntariados o contratos de trabajo profesional y remunerado.

Filter by job years of experience: conviene indicar entre 0-3 años.

Con estos dos filtros se despliega un interesante listado de ofertas de trabajo en todo el mundo. En ocasiones veremos como el requisito de 0-3 años puede incluir tanto puestos de voluntariado (no pagados o pagados con un estipendio), prácticas (no remuneradas o provistas de estipendio) y algunos puestos de trabajo profesionales que bien no exigen experiencia laboral previa o dicha experiencia es mínima, o se cuelan ofertas en las que efectivamente se exige 1, 2 o 3 años de experiencia concreta en un puesto muy concreto (por ejemplo director de proyecto, recaudación de fondos, etc…).

Se recomienda al candidato que no se cierre a ningún formato de job type, ya que en ocasiones unos y otros se confunden y se cuelan.




La descripción del puesto puede aparecer completa o vinculada al link de la página de la organización. Para ahorrar tiempo se aconseja leer por encima la descripción buscando 3 datos: años de experiencia requeridos, idiomas exigidos y si es o no remunerado.

La página web se va actualizando a diario así que es bueno visitarla con mucha frecuencia.

Es una fuente de información que sí funciona. Yo personalmente conseguí unas prácticas remuneradas a través de Reliefweb.

UN Jobs: http://unjobs.org/




Páginas generales especializadas en cada país:

En este caso hay que investigar el soporte ofrecido en cada nación. Si tenemos claro que queremos vivir y trabajar en un país concreto, puede ser la fórmula más interesante. Es también cierto que estas webs no se suelen limitar a trabajos de desarrollo y derechos humanos sino que abarcan todos los campos y terrenos.

Pongamos un ejemplo; trabajos en Afghanistan:









Trabajos en Camboya:










La realización de cursos o programas que nos abran las puertas a una bolsa de empleo en prácticas.

            Existen diversos programas que establecen acuerdos con organismos internacionales para que sus participantes culminen el mismo con una experiencia laboral de calidad. Pueden tratarse de estudios superiores como masters, pero también hay cursos de verano. Este blog recomienda el programa INSIDE en cualquiera de sus variantes (Washington DC, Nueva York, Pekín o Kenia). Es un programa útil, interesante y muy formativo que se merecerá un post dedicado exclusivamente a él.



Dirigiéndonos directamente a cada organismo:

En muchas ocasiones la manera más eficaz de conseguir unas prácticas sobre el terreno es dirigiéndose de manera directa por e-mail a los contactos que aparecen en las web oficiales de dichos organismos o indaguemos en la vacantes específicas para tal oficina.

La idea es que el jefe de un proyecto concreto en una agencia específica desbordada de trabajo recibe el e-mail de alguien cualificado, motivado y dispuesto a trabajar gratis… el procedimiento de selección puede ser entonces inmediato. Se trata de organismos que no establecen un programa oficial o periódico de pasantías (a diferencia que en las sedes principales en NYC y Ginebra), pero que sin embargo están capacitadas para emplear a becarios.

Aquí vemos algunos ejemplos (podéis pulsar sobre las imágenes para verlas más grandes):

Se trata de fotos tomadas de las páginas web de agencias que trabajan sobre el terreno y que muestran diferentes maneras de ofertar empleo o prácticas:

"Jobs" en la cabecera:




"Employment" al final de la página:



Distintos programas:



"About us". Es la pestaña más repetida y en la que casi siempre incluyen la sección de empleo:


Vacantes:



Contactar:




Con respecto al servicio diplomático hago referencia a otro consejo para estos casos concretos. En Nueva York tiene sede, no sólo las Naciones Unidas, sino todas las misiones diplomáticas de todos sus estados miembros. Estas misiones pueden ser ricas y muy nutridas de personal como en el caso de la de Alemania, la Unión Europea, Canadá… Pero hay muchos países que por tener unas condiciones económicas más precarias presentan una delgadísima plantilla laboral. La paradoja es que son aquellos países en problemas los que más protagonismo, beneficio y actividad tienen en el seno de la ONU. Por eso necesitan pasantes. Algunos tiene  una regulación restrictiva por la que sólo admiten a pasantes de su propio país… pero en otras ocasiones, no:

Conozco casos de italianos que trabajaron para Navuatu, mejicanos y marroquíes en la Misión de Chile y una alemana colaborando con Afganistán. Esta situación otorga una excelente oportunidad para un recién licenciado de codearse con asuntos de categoría, sintiéndose realmente útil y de ser invitado a las conferencias y reuniones más significativas. Una experiencia laboral de lo más interesante. Para ello conviene ponerse en contacto a través de los e-mails facilitados en la página web oficial de cada Misión.



Por contactos y networking:

         Finalmente cabe hablar del que siempre se dice es la fuente inagotable y más fructífera: para muchos el “enchufe”. En muchos países hispanohablantes aún no estamos concienciados del valor que los anglosajones dan al networking, hacer contactos. Se trata de poner cara, motivación e interés a tu currículo. Aprovecha una de esas oportunidades que te brinda la vida al final de una conferencia o en una recepción para acercarte al que podría ser tu jefe y ofrecer tu trabajo demostrando tus ganas y valía.

Finalmente hay que decir que si bien las primeras prácticas son las más complicadas de conseguir, el siguiente paso, encadenarlas con otras, puede ser realmente sencillo gracias al contacto humano, las referencias, recomendaciones y el buen recuerdo que se deje del trabajo efectuado.



Atención: procuraré actualizar esta entrada siempre que tenga constancia de nuevos links para encontrar trabajo o haya más consejos útiles para los interesados en este mundillo. Si alguien conoce más enlaces y quiere compartirlos, por favor dejadlos en un comentario y los incluiré tan pronto como pueda.




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jueves, 12 de septiembre de 2013

   "Simultaneidad con un programa universitario"

          He aquí el más típico problema al que se enfrenta un aspirante a pasante. Se trata de una extendida regla de Naciones Unidas que reserva los puestos en prácticas para aquéllos que estén enrolados simultáneamente en un programa universitario. Se trata probablemente de la regla con menos perpectiva y sensibilidad universal de todas las que pueden ordenar el mundo de los recurso humanos. Me explico:

     Sección 2 de Instrucción Administrativa de la Secretaría de Naciones Unidas,  ST/AI/2000/9 (en inglés):

Eligibility requirements

The Secretary -General may accept interns provided the following conditions are met:

(a) Applicants are enrolled in a degree programme in a graduate school (second university degree or higher) at the time of application and during the internship; or (…)

            Se trata de una regulación que favorece claramente al sistema universitario estadounidense y del resto de países que se inspiran en él. En aquéllos estados, el estudiante universitario divide su preparación académica superior en dos fases: graduate y undergraduate. Así pues, un estudiante que cursa la carrera de derecho ha tenido que concluir la primera fase en un college (undergraduate), para luego empezar un nuevo ciclo en un law school (graduate). Este segundo ciclo suele tener una duración de 3 años en los que caben la participación en programas de Erasmus, un reparto y organización relativamente flexible de sus clases y, cómo no, un grifo de convenios entre universidades y organismos internacionales que ofrecen pasantías (en muchas ocasiones valoradas en créditos por la facultad) en medio de un sistema diseñado a su medida.


            La instrucción administrativa no acaba ahí, y con un más bien ridículo intento de subsanar el problema emergente para los estudiantes cuyos países no se adscriben a este sistema dice en el párrafo b de la misma sección:

(b) Applicants pursuing their studies in countries where higher education is not divided into undergraduate and graduate stages have completed at least four years of full-time studies at a university or equivalent institution towards the completion of a degree.

          Es decir, para el resto de los estudiantes cuyos países no dividan la preparación universitaria del modo antes expuesto, habrán de completar al menos 4 años de su carrera con vistas a finalizar sus estudios. ¿Cuántos pueden decir que se podrían beneficiar de unas prácticas en este sistema? Las carreras universitarias suelen estar programadas para durar 4 o 5 años. Es decir, la mayoría de los estudiantes serán y dejarán de ser elegibles para una pasantía en la ONU al mismo tiempo: a la terminación del cuarto año (por fin eres elegible) que coincide con el fin de la carrera (es decir, ya no eres elegible).

              La única oportunidad parece tenerla aquél cuya carrera dure 5 años y pueda entonces marcharse en vacaciones de verano entre cuarto y quinto año. Pero sobreviene otro obstáculo: la pasantía tiene una duración de entre 3 y 6 meses en la mayoría de los casos. ¿Cuántos tienen exactamente 3 meses íntegros de vacaciones que les permita trabajar en el extranjero?

             Este sistema parece animar a que los estudiantes interrumpan sus estudios en su penúltimo año, para irse a trabajar gratis para la ONU entre 3 y 6 meses y retomar, un año más tarde su carrera. Esta filosofía cabe en la mentalidad académica de pocas culturas.

         Finalmente, hay que reconocer que quien no se ha parado a pensar en todos estos obstáculos, y tengan delante el CV de un estudiante de law school estadounidense con 26 años y otro de un europeo de 22 que estudia lo que para muchos parece un programa undergraduate, se decantará claramente por el primero.

        No hay una solución a este problema, pero sí hay una trampa. Conozco casos de gente que ha terminado la carrera y se matriculan en algún curso universitario de nivel inferior o incluso se “dejan” una asignatura de libre configuración para el año siguiente, con intención de realizar las dichosas y deseadas prácticas. También hay que probar suerte y tomar prestada esta explicación que presento aquí cuando se envíe una candidatura a una pasantía.


           En el caso de la ONU; por último, hay que decir que este sistema suele estar muy generalizado entre las agencias dependientes de la Secretaría. No obstante los órganos creados y dependientes del Consejo de Seguridad suelen saltarse estos requisitos. Por ejemplo, no se exigen en los tribunales penales internacionales (ICTR, ICTY, etc…). Éstas son, sin lugar a dudas, las mejores opciones para empezar un camino profesional en la ONU.



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El dominio de varias lenguas es de los requisitos más evidentes a la hora de trabajar en el ámbito internacional, todavía más si se trata de un contexto multicultural como de las organizaciones y ONGs internacionales.

Suele revelarse como la primera barrera de selección, o mejor dicho, el momento en que corresponde cierta reflexión personal para concluir si podemos optar a una pasantía o no. Los requisitos de dominio lingüísticos dependen en cada organización, pero especialmente según el país de destino. Sólo parece haber un denominador común: el inglés. Se exige un nivel muy alto de este idioma. Esto ha sido motivo de angustia para casi todo pasante no nativo anglófono que muy probablemente habrá mirado a sus colegas de trabajo anglosajones pensando… “que fácil lo tienen ellos… si yo hubiera nacido hablando inglés…” Y es que en ocasiones mantener el ritmo de comprensión y expresión oral y escrita al nivel y elegancia de un nativo puede ser una fuente de frustración. El contrapeso a este sentimiento tan humano podría ser:

Esto es una organización internacional; nadie me puede exigir que me haya criado en inglés; yo también tengo algo que aportar y allí donde no llegue de manera natural por no ser nativo, lo alcanzaré con tiempo y esfuerzo.

          Sí, hay que dominar el idioma. Sin embargo, no hay que agobiarse si alguna vez se comete algún error, si se es un poco menos elegante o si no conseguimos deshacernos del acento (¿por qué habría que hacerlo?).


          Si ya se domina el inglés hay que mirar qué otros idiomas se solicitan. En casi todos las ofertas de empleo de la ONU aparece una formalidad, incluida casi automáticamente: “los idiomas de trabajo son el inglés y el francés (…) se valorará el conocimiento de otros idiomas oficiales de la organización”.
Lo cierto es que en una grandísima cantidad de los casos el francés no se ve o se habla ni de refilón. Muchísimos funcionarios de la ONU sobreviven sin hablar este idioma. Si bien muchos lo aprende al pasar parte de su carrera en Ginebra o tomando las clases que las NNUU a veces ofrece de manera gratuita en sus sedes.

         Por último, el valor obligatorio de un tercer idioma viene dado por la importancia de la lengua en términos generales y según el contexto propio del trabajo. Hay idiomas que por su gran difusión, la organización puede tomarse el lujo de considerarlos exigibles. Así pues, alguien que desee trabajar en Guatemala habrá de saber por fuerza español, pues son tantos los hispanohablantes cualificados para tal puesto que los que no lo dominan quedan en cierto modo descartados. No obstante, si el puesto se desarrolla en Myanmar, el conocimiento del birmano no sería jamás un requisito, y si lo fuera, se trataría de una posición reservada a nacionales del país.


         Mi recomendación es aprender bien inglés y francés para luego plantearse un cuarto idioma oficial de la ONU: árabe clásico, ruso o chino mandarín. Problemas y ventajas:

       El árabe que se habla y se escribe en la ONU es el clásico o el que se suele denominar moderno estándar (si acaso existe tal cosa). Es muy útil si se desea trabajar en el norte de África u Oriente Medio en el mundo de los derechos humanos, el estado de derecho, refugiados, etc. El inconveniente es que se trata de un árabe culto, el de la universidad, el de las noticias y del Corán. Los árabes de Marruecos hasta Irak pasando por Yemen lo entienden relativamente bien con mayor o menor éxito, pero conformen comiencen a hablar en su dialecto y coloquialismos, el extranjero quedará completamente confundido.

         El ruso puede ser útil en países de la antigua Unión Soviética y muy especialmente en Asia Central.

         Finalmente, el chino mandarín probablemente ofrezca muchas más oportunidades en el ámbito empresarial que en el de las organizaciones internacionales y de los derechos humanos.

        Una vez se conoce más de una lengua, las siguientes entran con mucha más facilidad. Por otro lado, si no tenemos suerte en el mundo de la organizaciones interncaionales, hablar varios idiomas nos allanará el camino para conseguir empleo en otro ámbito.


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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Si nuestro deseo es realizar unas prácticas en organizaciones internacionales u ONGs, la primera cuestión que hay que tener clara es ¿Qué prácticas quiero conseguir? ¿Por qué? ¿Cómo me pueden beneficiar unas y no otras? Para responder a estas preguntas hay que tener claras algunas nociones.

¿Cómo elegir las prácticas que quiero hacer?

Hay que tener en cuenta una serie de indicadores: la institución, el contenido de las prácticas y el lugar de destino. Lo ideal sería una pasantía en una institución de prestigio, realizando una labor que encaje con nuestra preparación académica, que concuerde con el puesto que esperamos conseguir en el futuro y que sea en un país económico, cómodo y seguro.


  • ¿Qué institución?

    Hay básicamente tres posibilidades: el servicio diplomático del país del pasante, organizaciones internacionales u ONGs.


El Servicio Diplomático encaja bien con aquellos interesados en las relaciones internacionales, la política y la cultura.

Pros: Puede servir como trampolín para conseguir otras prácticas en el futuro a través de los contactos que la multitud de reuniones y conferencias pongan en el camino del pasante.

Contras: Lo malo es que no ofrecen posibilidades laborales para el futuro. La carrera diplomática está sellada por un sistema cerrado de oposiciones por lo que esas prácticas no sumarán puntos, pero sí se valorarán en CV.

Consejos: Al elegir el país de destino, hay que sopesar la importancia de la embajada o misión, desechar consulados (ya que no dan acceso a asuntos de relaciones internacionales… con muy concretas salvedades) y buscar la mejor oportunidad según la coyuntura internacional que asegure un contexto interesante para el pasante.

Por ejemplo, no es lo mismo trabajar en el Consulado de España en Astana, Kazajistán, en diciembre,  que en la Misión de España ante la ONU en septiembre, durante la inauguración de las sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.


Organizaciones Internacionales: en la actualidad hay más de 300 organizaciones internacionales. El primer paso es analizar para cuáles contamos como posibles pasantes. Para ello hay que investigar si el país del que se es nacional es un Estado Miembro, Estado Observador o si existe algún tipo de colaboración especial que permita trabajar para ella. Por ejemplo, España, sin ser estado miembro de pleno derecho, sí puede enviar pasantes a la OEA (Organización de Estados Americanos) o al BAsD (Banco Asiático de Desarrollo) en tanto que estado observador. La mayoría de la gente sueña con la ONU o con la Unión Europea, pero hay muchas más posibilidades.

Pros: Suelen ofrecer una experiencia laboral inolvidable y muy enriquecedora. No obstante, esto depende como siempre del caso concreto, el país, el trasiego de trabajo de la unidad pertinente en la época concreta, el grado de responsabilidad que estén dispuestos en depositar nuestros supervisores, etc…

Contras: Hay que ser cauteloso e investigar qué valoración tendrá la propia organización sobre las prácticas que con ellos concluyamos. Para esto hay que recurrir a su reglamento interno. En ocasiones establecen numerosos obstáculos, limitaciones temporales, incompatibilidades o puede que ni cuenten como experiencia laboral.


Organizaciones No Gubernamentales: hay que escogerla muy bien, conocer la calidad de su trabajo, los contenidos de la pasantía que ofrezcan, la integridad de la misma, su ámbito de acción, etc…

Pros: Lo bueno es que son las más abiertas a ofrecer un trabajo al pasante si su colaboración ha sido fructífera y si la organización está en posición de dar empleo.

Contras: Las perspectivas y ventajas laborales no suelen ser tan buenas como en las organizaciones internacionales.




  •  El contenido y las prácticas en sí:

o   Si queremos trabajar en una institución concreta ¿debe dirigirse uno a ésa como sea, para poder ir adquiriendo experiencia y ascender dentro de la misma, o bien se puede utilizar cualquier otra organización internacional como "plataforma" hasta la que sea de interés, puesto que ya se considera que se tiene "experiencia profesional"?

            Lo ideal es comenzar en aquella institución en la que se quiere trabajar por varias razones: ya se conoce el contenido del trabajo, se ha podido demostrar a los superiores la valía del pasante y se hacen contactos en ese círculo.

            Problemas: la ONU establece una limitación:

Los pasantes no pueden ser considerados aptos para un puesto profesional durante los 6 meses siguientes a la finalización de las prácticas (ST/AI/2005/11). Esto pretende evitar que los lazos personales que se puedan establecer durante las prácticas con los compañeros de trabajo nublen la objetividad de futuros procesos de selección. No obstante, esta limitación parece aplicarse con los puestos profesionales (P1, P2, P3…) y no para los contratos de consultor (en cualquier caso, hay que remitirse al reglamento concreto de cada agencia o programa).

Esta regla sólo ha experimentado una excepción con la Resolución del Consejo de Seguridad de Diciembre de 2011 que permitía a los pasantes del Tribunal Penal Internacional para Ruanda ser contratados justo después de acabar sus prácticas.

            Al final, no es tan grave no conseguir una pasantía en el lugar donde se pretenda trabajar por dos razones: nadie sabe si la alternativa resultara ser mejor que la original y por otro lado, la experiencia también será valorada.

o   Hay que asegurarse de que el trabajo que vamos a desarrollar es afín a nuestra preparación y objetivos:

Esto ha de ser entendido desde un punto de vista amplio. No supone que si alguien hace dos o tres pasantías, se empeñen en dedicarse a una sola tarea extremadamente específica. Ello permite cierta flexibilidad.

Lo importante es que si nos dedicamos a los derecho humanos del niño, no nos pasemos a políticas intergubernamentales sobre medio ambiente o nos vayamos al Comité de Sanciones del Consejo de Seguridad para hablar del bloqueo a Irán…

o   Valoración profesional de las prácticas:

Éste es un elemento trascendental del que poco se habla y es que pertenece a un de los entresijos menos transparentes de las NNUU, sus políticas de recursos humanos. Las prácticas en la ONU pueden tener, a los ojos de la propia organización, una validez completa, media o nula según el reglamento de cada agencia, programa u órgano. De este modo, las prácticas en las agencias y programas dependientes de la Secretaría General no suelen contar oficialmente como experiencia laboral.

Esto puede ser distinto con los órganos creados por el Consejo de Seguridad. En este supuesto depende del caso concreto. En principio, si las prácticas se llevan a cabo antes de finalizar los estudios universitarios, dichas prácticas se valorarán al 50%. (Ej. 6 meses en el ICTY = 3 meses de experiencia laboral). Las reglas se complican cada vez más atendiendo a la institución concreta; así, las prácticas en el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia se consideran, adicionalmente, como una experiencia laboral media al 50%. No obstante, esas mismas prácticas en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda son reconocidas al 100%. Esta información no es ni mucho menos sencilla de obtener pero hay que luchar por conseguirla.


  • ¿Lugar de destino?

Al hilo de lo antes mencionado, la valoración de las prácticas encuentran en el lugar donde se ejecutan una significativa repercusión. Así pues, lo que se llama el terreno (in the field, on the ground) se valora generalmente mucho más que en las sedes en grandes capitales occidentales.

Por el terreno entendemos todos aquellos países alejados de las comodidades de Occidente que, en vez de ser el punto de encuentro en el cual se deciden programas y acciones, es el lugar en que aplican efectivamente. Cuando alguien presenta un CV afirmando que ha sido capaz de vivir en condiciones poco cómodas o incluso de peligrosas, transmite a quien le entrevista su capacidad de enfrentarse a casi cualquier situación. De este modo, no es lo mismo trabajar 6 meses en Afganistán (aunque no hay que irse a ese extremo) que pasar un verano en las sedes de Ginebra o Nueva York.

No obstante, es también cierto que el trabajo en las grandes sedes abre las puertas a hacer muy buenos contactos y relacionarse con aquéllos que en efecto toman las decisiones.

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